“Karen firmará lo que el abogado le ponga delante. Hoy mismo.”
Karen abrió la boca, pero no salió ni una palabra.
Pete asintió, mirándonos nerviosamente a ambos. "Le diré a mi jefe que la venta está paralizada, y lo pondré por escrito".
—Casi le pido ayuda a papá la semana pasada —solté, sorprendiéndome incluso a mí misma—. Estaba atrasada con el alquiler. Lo fui posponiendo. Ahora ya no puedo.
Karen sostuvo mi mirada. Su rímel se había corrido, lo que la hacía parecer más joven... y perdida. "Todas queríamos algo de él. Ese es el problema, ¿no? Simplemente seguíamos tomando."
Asentí lentamente, con la garganta anudada. Dentro del sobre, detrás de la carta, había una pequeña fotografía: papá y yo en el garaje, riendo a carcajadas, con la grasa manchando todo. En el reverso, con su letra irregular: «No abandonamos las cosas que amamos».
