Worth. Tenía fiebre, una cicatriz de quemadura y este collar.”
Eleanor emitió un sonido entrecortado.
Con manos temblorosas, sacó una cadena de oro de debajo de su blusa.
Colgando de él estaba la otra mitad del mismo sol plateado.
Las dos piezas combinaban a la perfección.
Se escucharon exclamaciones de asombro en todo el salón de baile.
Julian forzó otra risa nerviosa.
“Señor, con todo respeto, puede comprar collares similares en cualquier sitio…”
—Cállate —espetó Eleanor.
Con cuidado, le dio la vuelta al collar de Elena.
“Tiene una inscripción en la parte de atrás.”
Richard lo examinó con manos temblorosas.
El grabado se había desvanecido con el tiempo, pero las palabras aún eran visibles.
EK — Mi luz siempre regresa.
Richard cerró los ojos.
Entonces, delante de todos, el hombre más poderoso del salón de baile se arrodilló ante la mujer a la que Julian había ordenado esconder.
—Elizabeth —dijo con la voz quebrada—. Mi hija… mi pequeña Elizabeth.
La sala se llenó de susurros de asombro.
Elena sintió como si el suelo hubiera desaparecido bajo sus pies.
Durante treinta años, vivió con un vacío en su vida que nadie podía explicar.
Ahora la respuesta estaba arrodillada ante ella.
Eleanor lloraba abiertamente.
—El accidente… —dijo—. Nos dijeron que nadie había sobrevivido. Enterramos un ataúd vacío y te lloramos durante treinta años.
Richard miró a Elena como si temiera que pudiera desaparecer de nuevo.
—Pasé diez años buscándote —susurró—. Investigadores privados. Policía. Hospitales. Nunca perdí la esperanza.
La expresión de Julian cambió casi de inmediato.
La vergüenza desapareció.
Lo reemplazaron por algo mucho más feo.
Codicia.
—¡Cariño! —exclamó, acercándose a Elena—. ¡Siempre supe que había algo extraordinario en ti! Señor Kensington, le juro q
