Los ojos de mamá estaban muy abiertos. "¿Qué... fue eso?"
—Mi transporte —dije, guardando el teléfono en el bolsillo.
La expresión de Madison vaciló; la confusión disipó su arrogancia. "¿Tu... transporte?"
—Mmm —dije—. Mi jefe de aviación va a enviar un helicóptero.
Dejó escapar una risa débil y temblorosa. —Estás bromeando.
—¿Sobre helicópteros? —pregunté—. Nunca.
Conmoción y silencio
El sonido llegó primero: bajo, lejano, inconfundible.
Whup-whup-whup.
Palas del rotor.
Ryan habló primero, con la voz tensa. "¿Acaba de decir helicópteros? ¿En plural?"
—Tres esta noche —dije con naturalidad, mientras me dirigía a la ventana—. Me gustan los repuestos. Los problemas mecánicos ocurren.
La conversación se interrumpió bruscamente. La copa de vino del tío Thomas tembló. —Emily… —logró decir—. ¿A qué te dedicas?
—Soy el propietario de Parker Aviation —dije simplemente—. Transporte médico, vuelos ejecutivos, turismo; en total, alrededor de cincuenta aeronaves.
La tía Carol parpadeó con fuerza. "¿Cincuenta?"
—Cincuenta y tres —corregí—. Añadimos tres nuevas unidades médicas la semana pasada.
