¿Qué ocurre con los conductores mayores en España?
En España, llegar a los 70 años no implica que el permiso de conducción quede automáticamente anulado.
Los conductores pueden seguir renovando su permiso siempre que cumplan los requisitos establecidos y superen el reconocimiento correspondiente.
Una de las principales diferencias aparece en la duración de las renovaciones. Para determinados permisos ordinarios, a partir de cierta edad el periodo de vigencia puede reducirse, lo que permite realizar controles médicos con mayor frecuencia.
Durante el reconocimiento pueden evaluarse aspectos como:
- visión y capacidad para distinguir correctamente señales y obstáculos;
- audición;
- coordinación y movilidad;
- tiempo de reacción;
- enfermedades que puedan afectar a la conducción;
- tratamientos farmacológicos que produzcan somnolencia o disminuyan la atención.
Además, dependiendo de la situación médica de cada persona, los profesionales pueden establecer determinadas restricciones o recomendar revisiones más frecuentes.
¿Por qué existe tanta preocupación por los conductores de edad avanzada?
El envejecimiento puede producir cambios graduales en determinadas capacidades necesarias para conducir.
Por ejemplo, algunas personas experimentan una reducción de la visión nocturna. Esto puede hacer que resulte más difícil distinguir peatones, señales o vehículos durante la noche.
También puede aumentar el tiempo necesario para reaccionar ante una situación inesperada.
Otros cambios relacionados con la edad pueden afectar a la movilidad del cuello, brazos o piernas, dificultando determinadas maniobras.
Sin embargo, estos cambios son muy diferentes de una persona a otra.
No todos los conductores envejecen de la misma manera.
Señales que deberían hacer reconsiderar la conducción
Más importante que cumplir una edad determinada es observar si aparecen dificultades durante la conducción.
Algunas señales que conviene tomar en serio incluyen:
Confundirse frecuentemente en rutas conocidas
Perderse ocasionalmente puede ocurrirle a cualquiera. Pero si una persona empieza a desorientarse repetidamente en calles que conoce desde hace años, sería conveniente consultar con un profesional sanitario.
Dificultad para ver señales o peatones
La visión puede deteriorarse lentamente, por lo que el propio conductor puede no darse cuenta inmediatamente.
Los controles oftalmológicos periódicos son especialmente importantes.
Golpes frecuentes al aparcar
Pequeños accidentes repetidos, roces con otros vehículos o dificultades importantes para calcular distancias pueden indicar cambios en la percepción espacial o en la coordinación.
Reacciones demasiado lentas
Conducir requiere reaccionar rápidamente cuando un vehículo frena, aparece un peatón o cambia un semáforo.
Si estas situaciones empiezan a resultar especialmente difíciles, es importante evaluarlo.
Confundir los pedales
Confundir accidentalmente el acelerador con el freno constituye una señal importante que no debería ignorarse.
Ansiedad intensa al conducir
Algunas personas comienzan a sentir inseguridad extrema al circular por carreteras rápidas, rotondas o zonas con tráfico intenso.
En estos casos puede ser conveniente modificar los hábitos de conducción o buscar asesoramiento.
