Los medicamentos también pueden afectar a la conducción
Este aspecto suele pasar desapercibido.
Con la edad es más habitual utilizar varios medicamentos simultáneamente, y algunos pueden afectar la capacidad para conducir.
Determinados tratamientos pueden provocar:
- somnolencia;
- mareos;
- visión borrosa;
- pérdida de concentración;
- reducción de los reflejos;
- confusión.
Por eso es importante consultar el prospecto y preguntar al médico o farmacéutico cuando se inicia un tratamiento nuevo.
Nunca debería modificarse o suspenderse un medicamento recetado únicamente para poder conducir sin hablar previamente con un profesional sanitario.
Conducir de noche puede convertirse en el primer problema
Para muchas personas mayores, conducir durante el día sigue siendo relativamente fácil mientras que hacerlo de noche resulta considerablemente más complicado.
Esto puede deberse a que los ojos necesitan más tiempo para adaptarse a los cambios de iluminación.
Los faros de otros vehículos también pueden producir un deslumbramiento mayor.
En estos casos, una solución razonable puede ser limitar la conducción nocturna sin necesidad de abandonar completamente el automóvil.
También pueden adoptarse otras estrategias, como evitar las horas de mayor tráfico, elegir rutas conocidas o reducir los trayectos largos.
¿Debería existir una edad máxima para conducir?
Es un debate que aparece periódicamente.
Quienes defienden límites de edad más estrictos argumentan que algunas capacidades necesarias para conducir pueden deteriorarse con los años.
Otros consideran que establecer un límite únicamente en función de la edad sería injusto, porque existen grandes diferencias entre personas de la misma edad.
Por esta razón, los controles individualizados suelen considerarse una herramienta especialmente importante.
Evaluar la visión, los reflejos, la movilidad y determinadas condiciones médicas proporciona información mucho más útil que observar solamente la edad que aparece en el documento de identidad.
La experiencia también cuenta
Los conductores mayores no solamente presentan posibles desventajas.
Muchos acumulan varias décadas de experiencia y desarrollan hábitos de conducción más prudentes.
Por ejemplo, algunos tienden a:
conducir a velocidades moderadas, mantener mayores distancias de seguridad, evitar situaciones de riesgo y planificar previamente sus desplazamientos.
La experiencia puede ayudar a compensar parcialmente determinados cambios relacionados con la edad.
Sin embargo, ninguna cantidad de experiencia puede compensar problemas graves de visión, deterioro cognitivo importante o una reducción considerable de la capacidad de reacción.
Cómo seguir conduciendo de manera más segura después de los 70 años
Mantener algunos hábitos puede resultar muy útil.
Conviene realizar revisiones periódicas de la vista y la audición, controlar enfermedades como la diabetes o la hipertensión y hablar con el médico sobre los medicamentos utilizados.
También es recomendable mantener una buena actividad física, ya que la fuerza, flexibilidad y movilidad ayudan durante la conducción.
El automóvil también puede marcar una diferencia.
Los vehículos modernos incorporan sistemas de asistencia como cámaras traseras, sensores de aparcamiento, frenado automático de emergencia o avisos de vehículos en el ángulo muerto.
Estas tecnologías no sustituyen la atención del conductor, pero pueden ofrecer una ayuda adicional.
