El gesto que nadie quería hacer
El testamento fue un shock para todos: ningún heredero directo recibiría nada. El estupefacción dio paso a la ira, y luego a la venganza. ¿Y qué pasaría con Nouka en todo esto? Algunos sugirieron que podría ser un refugio, otros se encogieron de hombros. Nadie quería hacerse responsable de ella.
Por su parte, Maëline dijo que sí. A pesar de su pequeño apartamento, a pesar de las limitaciones de su contrato de alquiler, a pesar de sus problemas económicos. Se llevó al perro porque era el perro de su abuela. Punto.
El secreto oculto en el collar
Unos días después, mientras ajustaba el collar de Nouka, Maëline sintió algo inusual. Al darle la vuelta a la medalla, descubrió un punto grabado, un número y una pequeña llave oculta.
El rastro conducía a una consigna de equipaje de la estación. Dentro: un sobre escrito a mano, dirigido únicamente a ella misma. Y documentos oficiales que lo revelaban todo.
La abuela lo había previsto todo. Toda su herencia iría a parar a quien aceptara cuidar de Nouka, sin esperar nada a cambio. Una condición sencilla. Una condición que solo Maëline había cumplido.
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