Pero Lily no era la respuesta para ellos.
Ella no era la adolescente en la que Maggie debería haberse convertido.
Ella no era una segunda oportunidad.
Ella no era una hija sustituta enviada para llenar un vacío.
Ella era Lily.
Mi sobrina.
Una chica de dieciséis años, inteligente, testaruda y sarcástica, a la que le encantaban las novelas de misterio, que se burlaba de mis hábitos de lectura y que cargaba con demasiadas cosas porque los adultos que la rodeaban tenían miedo de la verdad.
Durante meses, cada vez que entraba en mi aula, su rostro me recordaba todo lo que la muerte me había arrebatado.
En ese momento se abre la puerta, entra Lily, me deja otra recomendación de libro ridícula sobre el escritorio y sonríe.
Y cuando la miro, no veo el futuro que mi hija nunca tuvo.
Veo a la chica parada frente a mí.
Veo a mi sobrina.
Veo a Lily.Nota: Esta historia es una obra de ficción inspirada en hechos reales. Los nombres, personajes y detalles han sido modificados. Cualquier parecido es pura coincidencia. El autor y la editorial no se responsabilizan de la exactitud ni de las interpretaciones o la confianza depositada en ella. Todas las imágenes son solo para fines ilustrativos.
