Una madre de 70 años va a ver a su hijo para pedirle dinero para comprar comida. El hijo solo le da una bolsa de arroz y la despide fríamente…

A los setenta años, Doña Rosa fue expulsada de la casa de su propio hijo con nada más que una pequeña bolsa de arroz, mientras la lluvia se mezclaba con las lágrimas que se negaba a mostrar.

La noche se cernía sobre las polvorientas calles de San Miguel de las Flores. Con su bastón en mano, un chal desgastado sobre los hombros y una delgada bolsa de tela colgando del brazo, caminaba lentamente. Dentro de la bolsa guardaba algunos documentos viejos, una identificación vencida y apenas monedas suficientes para comprar algo. Le dolían las rodillas, llevaba casi dos días sin comer, pero reunió las últimas fuerzas que le quedaban para hacer lo que había evitado durante tanto tiempo: pedirle ayuda a su hijo Luis.