Conclusión
Un infarto no siempre comienza con un dolor insoportable.
En mujeres puede manifestarse con presión en el pecho, dificultad para respirar, fatiga intensa, dolor en cuello, mandíbula, espalda o brazos, mareos, náuseas o sudor frío.
Lo más importante es reconocer que una combinación repentina de estos síntomas puede representar una emergencia.
