Hay un detalle que algunas personas deberían tener en cuenta
Existe otro aspecto interesante: convertirlo en una rutina diaria puede crear una asociación entre el sonido del agua corriente y las ganas de orinar.
Nuestro cerebro puede aprender determinadas señales y relacionarlas con ciertos comportamientos. Por eso, algunas personas pueden notar con el tiempo que escuchar agua correr aumenta sus ganas de ir al baño.
Esto no significa que todas las personas que orinan en la ducha desarrollarán problemas de vejiga. Es simplemente una razón para evitar convertirlo en una obligación o en la única forma cómoda de vaciar la vejiga.
¿Y el suelo pélvico?
Para algunas personas, especialmente aquellas que tienen dificultades para relajar correctamente los músculos del suelo pélvico, la postura habitual al usar el inodoro puede resultar más adecuada que permanecer de pie.
No existe una regla universal, ya que la anatomía y los hábitos urinarios varían de una persona a otra.
Si tienes pérdidas de orina, dificultad para empezar a orinar, sensación de no vaciar completamente la vejiga o necesidad urgente y frecuente de ir al baño, lo adecuado es consultar con un profesional sanitario.
