Conclusión: escuchar lo que dice tu cuerpo
Dormir es, en esencia, recargar las baterías. Si tu postura habitual muestra demasiado esfuerzo, tensión o rigidez, probablemente no se trate de pereza, sino de un pedido silencioso de tu cuerpo para que bajes el ritmo y te permitas descansar de verdad.
Al final del día, incluso los más fuertes necesitan detenerse. Prestar atención a cómo duermes puede ser el primer paso para recuperar tu energía, cuidar tu salud emocional y encontrar el equilibrio que tanto necesitas.
