No todos los champús de hotel son peligrosos
Las publicaciones virales que aseguran que jamás deben utilizarse estos productos exageran una situación real para generar miedo.
La mayoría de los hoteles trabaja con proveedores habilitados y utiliza envases sellados o sistemas profesionales de cartuchos. En esas condiciones, el riesgo es bajo.
La precaución debe concentrarse en frascos abiertos, productos sin identificación y dispensadores rellenables que no cuenten con cierres seguros.
Qué hacer si aparece una reacción
Si después de utilizar un producto aparece picazón, enrojecimiento o irritación, se recomienda enjuagar inmediatamente la zona con abundante agua y suspender su uso.
Cuando la reacción es intensa, afecta los ojos, produce hinchazón o causa dificultad para respirar, se debe solicitar asistencia médica urgente.
También resulta útil fotografiar el producto, conservar el envase si es posible y avisar al hotel para evitar que otros huéspedes utilicen el mismo lote o dispensador.
Una precaución sencilla puede evitar problemas
No es necesario desconfiar de todos los productos ofrecidos por un hotel. Basta con revisar el envase, evitar aquellos que estén abiertos o parezcan manipulados y llevar un champú personal cuando no exista seguridad sobre el sistema de rellenado.
Los pequeños frascos sellados suelen ser seguros y, por lo general, pueden llevarse porque son artículos de uso individual. Lo que nunca debe hacerse es retirar objetos reutilizables de la habitación.
La diferencia entre una cortesía y una pertenencia del hotel puede parecer evidente, pero recordarla evita riesgos sanitarios, cargos inesperados y situaciones desagradables al finalizar la estadía.
