El riesgo de los dispensadores rellenables
Para reducir el uso de plástico, muchos hoteles reemplazaron los pequeños envases individuales por grandes dispensadores instalados en las duchas.
La medida puede ser beneficiosa para el medioambiente, pero el sistema utilizado marca una enorme diferencia.
Los dispensadores que emplean cartuchos cerrados y reemplazables ofrecen mayor protección. En cambio, aquellos que se abren para verter champú desde un recipiente grande pueden contaminarse si no se lavan y desinfectan correctamente antes de rellenarlos.
Una investigación científica sobre dispensadores rellenables explicó que estos sistemas pueden desarrollar contaminación bacteriana y biopelículas en su interior. Estudios anteriores citados por los investigadores encontraron contaminación en aproximadamente uno de cada cuatro dispensadores analizados.
El error conocido como “rellenado por encima” ocurre cuando se agrega producto nuevo sin vaciar, lavar, desinfectar y secar previamente el recipiente. Las bacterias presentes en los restos anteriores pueden permanecer en las paredes internas y contaminar el contenido recién agregado.
También existe la posibilidad de manipulación por parte de huéspedes si el dispensador puede abrirse con facilidad. En internet circulan historias sobre personas que habrían colocado crema depilatoria u otras sustancias dentro de estos envases.
Aunque no existen pruebas de que sea una práctica frecuente, un dispensador abierto o sin protección representa un riesgo evitable.
Cómo saber si un champú de hotel podría ser inseguro
Antes de utilizarlo, conviene observar algunos detalles.
No debería usarse si el frasco individual:
- Tiene el sello roto o parece haber sido abierto.
- Presenta pérdidas alrededor de la tapa.
- Contiene un líquido separado, con grumos o de color extraño.
- Tiene un olor diferente al habitual.
- Carece por completo de etiqueta o identificación.
- Parece rellenado o reutilizado.
- Está vencido o no permite identificar su procedencia.
En los dispensadores grandes, es preferible comprobar que estén firmemente instalados, cerrados y sin señales de manipulación. Si la tapa puede levantarse fácilmente o el contenido tiene un aspecto extraño, lo más prudente es no utilizarlo.
Ante cualquier duda, se puede pedir en recepción un producto nuevo y cerrado o utilizar artículos personales.
¿Los pequeños frascos pueden llevarse del hotel?
Que un objeto se encuentre dentro de una habitación no significa automáticamente que sea un regalo.
Los pequeños envases individuales de champú, acondicionador, jabón o crema suelen considerarse artículos consumibles incluidos en la estadía. Normalmente, el huésped puede utilizar el envase abierto o llevárselo.
Pero esto no se aplica a los dispensadores grandes, sus soportes ni los recipientes recargables instalados en la pared. Tampoco deben retirarse objetos reutilizables pertenecientes al hotel, como:
- Toallas y batas.
- Almohadas, sábanas y mantas.
- Secadores de cabello.
- Perchas.
- Tazas, vasos o cubiertos.
- Controles remotos.
- Adornos y elementos decorativos.
- Libros o dispositivos electrónicos.
- Dispensadores de jabón o champú.
El hotel podría cargar el valor de estos artículos a la tarjeta registrada o reclamar su devolución.
La regla más sencilla es la siguiente: si es pequeño, descartable y está preparado para uso individual, generalmente es una cortesía. Si se limpia y reutiliza para el siguiente huésped, pertenece al hotel.
Cuando exista alguna duda, lo correcto es consultar en recepción.
