El temor que rodea a las pertenencias de un ser querido.
Muchos creen que los objetos de una persona fallecida conservan una especie de "energía" latente que podría afectar a los vivos.
Pero en realidad, es mucho más sencillo:
Los objetos son solo objetos: tela, madera, metal.
No albergan alma.
No transmiten nada dañino.
No son peligrosos.
