A pesar de conocer esas circunstancias, Charli y Cullen decidieron seguir adelante con su proyecto familiar. En 2015 nació su primera hija, Tilba, y posteriormente llegaron otros dos hijos, nacidos en 2018 y 2020. Con el paso de los años, la familia comenzó a compartir parte de su vida cotidiana en redes sociales, donde despertó la curiosidad de miles de personas.
Según la historia que la familia ha difundido públicamente, dos de los tres hijos heredaron una condición relacionada con la baja estatura, mientras que el tercero no presenta la misma característica. Esta situación volvió a poner el foco sobre una cuestión que suele generar muchas dudas: ¿qué ocurre genéticamente cuando ambos padres tienen una displasia esquelética?
La respuesta depende, en primer lugar, del diagnóstico específico de cada progenitor. El término “enanismo” no identifica una única enfermedad, sino que engloba numerosas condiciones diferentes. Algunas son hereditarias, otras pueden surgir por nuevas variantes genéticas y cada una presenta características médicas y patrones de transmisión particulares.
Entre las formas más conocidas se encuentra la acondroplasia, una de las causas más frecuentes de baja estatura desproporcionada. Esta condición está relacionada con variantes del gen FGFR3, que participa en procesos vinculados con el crecimiento y desarrollo de los huesos.
La acondroplasia presenta un patrón de herencia autosómico dominante. En términos generales, esto significa que una persona que posee una variante responsable de la condición puede transmitirla a sus hijos. Cuando uno de los progenitores tiene acondroplasia y el otro presenta una estatura promedio, cada embarazo tiene aproximadamente un 50 % de posibilidades de heredar la variante asociada con la condición.
Sin embargo, cuando ambos padres tienen una displasia esquelética, el panorama puede ser considerablemente más complejo. No es correcto aplicar automáticamente los mismos porcentajes a todas las parejas, porque las probabilidades dependen de las variantes genéticas concretas presentes en cada persona.
En el caso hipotético de dos personas con acondroplasia, existe un escenario genético particular. Para cada embarazo, las probabilidades teóricas incluyen un 25 % de posibilidades de no heredar la variante, un 50 % de recibir una copia y un 25 % de heredar dos copias.
