La historia de Olivia Fuentes, hoy de 28 años, comenzó a definirse en una noche de octubre hace 13 años, cuando una tormenta azotaba la ciudad de Puebla, en México. Aquella noche, con apenas 15 años, fue expulsada de su hogar por su propio padre bajo la acusación de haber agredido a su hermana menor y de haber enviado mensajes ofensivos en su contra. Tres horas después, un automóvil la atropelló en una avenida. Lo que ocurrió a partir de ese momento cambiaría por completo el rumbo de su vida.
Una infancia marcada por comparaciones y silencios
Desde los primeros años, Olivia describe un ambiente familiar en el que sus logros quedaban rápidamente opacados por las necesidades emocionales de su hermana menor, Regina. A los 11 años obtuvo el primer lugar en un concurso regional de ciencias en Puebla, luego de construir un sistema sencillo de filtración de agua. La celebración duró apenas unos segundos: cuando Regina entró llorando por un problema en su clase de danza, la atención materna se desvió por completo hacia ella.
Ese patrón, según relata, se repitió durante años. Regina, tres años menor, era descrita por los padres como una niña sensible que necesitaba más apoyo. Olivia, por contraste, fue clasificada como la fuerte, lo que en la práctica significaba que se esperaba que necesitara menos, pidiera menos y no expresara sus propios conflictos.
La beca perdida y el inicio de las acusaciones
A los 14 años, Olivia obtuvo una beca completa para un programa científico de verano de dos semanas. La reacción emocional de Regina, quien lloró alegando que la necesitaba en casa, terminó pesando más que el logro académico. Sus padres le pidieron que renunciara al programa por la familia.
Poco después comenzaron las acusaciones. Primero fue el préstamo no autorizado de ropa; luego, la desaparición de dinero en efectivo de la cartera materna. Regina afirmó haber visto a su hermana cerca del bolso, y sin comprobación adicional, el padre castigó a Olivia retirándole el teléfono durante un mes y cancelando la posibilidad de volver a postularse al programa científico. Siguieron un florero roto, un examen no preparado y un rumor de copia, todos atribuidos a Olivia.
La noche de la tormenta
El punto de quiebre ocurrió cuando Olivia comenzó a estudiar química con un compañero llamado Emilio, del que Regina estaba interesada. Días después, Regina presentó a sus padres capturas de pantalla supuestamente enviadas por Olivia, en las que se burlaba de ella. También mostró un moretón en el antebrazo, asegurando que su hermana la había empujado por las escaleras.
Los padres creyeron la versión sin verificar la autenticidad de las capturas. En medio de una tormenta con alertas activas de protección civil por lluvia intensa, viento e inundaciones, el padre le ordenó salir de la casa. La frase que Olivia recuerda textualmente es: «Lárgate, estás enferma. No quiero una hija como tú en esta casa». Su madre bajó la mirada y rodeó a Regina con el brazo. No hubo intervención.
