6. Colocar objetos en lugares extraños
Dejar las llaves en un lugar diferente de vez en cuando es normal.
Sin embargo, una persona con deterioro cognitivo puede colocar objetos en lugares poco habituales y luego ser incapaz de recordar cómo llegaron allí.
También puede tener problemas para reconstruir sus pasos y encontrarlos.
7. Cambios en el juicio
El deterioro del juicio puede provocar decisiones que parecen muy diferentes al comportamiento habitual de la persona.
Por ejemplo:
- entregar grandes cantidades de dinero sin comprender las consecuencias;
- descuidar la higiene;
- tomar decisiones financieras extrañas;
- confiar excesivamente en desconocidos.
Los cambios repentinos o progresivos en el juicio merecen valoración.
8. Alejarse del trabajo o de actividades sociales
Una persona puede perder progresivamente el interés por pasatiempos, reuniones familiares o actividades que antes disfrutaba.
A veces esto ocurre porque le cuesta seguir conversaciones o recordar cómo realizar determinadas actividades.
El aislamiento también puede estar relacionado con depresión, ansiedad u otros problemas, por lo que no debe asumirse automáticamente que se trata de demencia.
9. Cambios de personalidad o comportamiento
Pueden aparecer cambios como:
- mayor irritabilidad;
- ansiedad;
- desconfianza;
- apatía;
- miedo;
- confusión;
- cambios bruscos en el estado de ánimo.
Si estos cambios son nuevos y persistentes, conviene hablar con un profesional sanitario.
