2. Fatiga persistente
Todos nos sentimos cansados de vez en cuando, pero la fatiga relacionada con el cáncer es diferente. No mejora con el descanso y puede volverse cada vez más grave con el tiempo.
Algunos tipos de cáncer pueden causar hemorragias internas, deficiencias nutricionales o cambios metabólicos que hacen que los pacientes se sientan agotados incluso después de haber dormido toda la noche.
3. Cambios en la piel
La piel puede revelar pistas importantes sobre la salud general.
Entre las posibles señales de advertencia se incluyen:
Nuevos lunares o cambios en lunares existentes
Llagas persistentes que no cicatrizan
Coloración amarillenta de la piel (ictericia)
Oscurecimiento o enrojecimiento inusual
Picazón persistente sin causa aparente.
Si bien muchos cambios en la piel son inofensivos, cualquier afección inusual o que cambie rápidamente debe ser examinada por un profesional de la salud.
4. Dolor persistente
No se debe ignorar el dolor que persiste durante semanas o meses sin una explicación aparente.
Si bien el dolor suele ser causado por afecciones no cancerosas, ciertos tipos de cáncer pueden producir molestias persistentes en áreas específicas del cuerpo. Los dolores de cabeza, abdominales o óseos persistentes pueden requerir una evaluación médica más exhaustiva.
5. Cambios en los hábitos intestinales
El estreñimiento prolongado, la diarrea, el estrechamiento de las heces o la presencia de sangre en las heces pueden indicar problemas en el tracto digestivo.
Los expertos aconsejan acudir al médico si estos síntomas persisten durante varias semanas o si van acompañados de pérdida de peso o fatiga inexplicables.
6. Sangrado inusual
El sangrado inesperado puede ser un signo de alerta de varios tipos de cáncer.
Algunos ejemplos son:
Sangre en la orina
Sangre en las heces
Tos persistente con expectoración de sangre
Sangrado vaginal inusual
Cualquier sangrado inexplicable debe ser evaluado de inmediato.
7. Tos persistente o ronquera
Una tos que dura varias semanas o una ronquera persistente pueden estar relacionadas con enfermedades respiratorias, pero en algunos casos pueden ser un síntoma de cáncer de pulmón, garganta u otros tipos de cáncer.
Si los síntomas persisten a pesar del tratamiento, se recomienda una evaluación médica.
8. Dificultad para tragar
La dificultad para tragar que empeora progresivamente a veces puede estar asociada con cánceres que afectan la garganta, el esófago o el estómago.
Las personas que experimentan dificultades persistentes para tragar deben consultar a un profesional de la salud.
9. Bultos o hinchazón
Cualquier bulto nuevo o zona hinchada en cualquier parte del cuerpo debe ser examinada por un médico, especialmente si continúa creciendo.
No todos los bultos son cancerosos, pero una evaluación temprana es importante para determinar la causa.
10. Infecciones frecuentes o fiebre
Algunos tipos de cáncer pueden debilitar el sistema inmunitario, haciendo que las personas sean más vulnerables a las infecciones o provocando fiebres recurrentes sin una causa aparente.
La fiebre persistente siempre debe ser evaluada por un profesional de la salud.
