No podía alcanzar su silla.
—Por favor —le susurró a Titán—. Quédate.
Si corría hacia ellos, alguien podría dispararle.
La voz regresó.
“NOS ESTAMOS PREPARANDO PARA LA VIOLAR.”
Se arrastró hasta la puerta.
"Cinco."
Sus dedos tantearon la cerradura.
“Cuatro.”
Sus brazos temblaban.
"Tres."
Titán ladró una vez.
"Dos."
El cerrojo giró.
