Confianza.
Hacía mucho tiempo que no sentía eso.
Su despensa estaba bastante vacía: media barra de pan duro, mantequilla de cacahuete, dos salchichas para que le duraran el fin de semana, pero lo cortó todo en rodajas y lo dispuso sobre la mesa.
La hembra —Scout, decidió— comió primero.
Titán esperó.
Disciplinado. Leal.
Entonces se fijó en la luz roja intermitente del collar de Titán.
Baliza de seguimiento.
Sabían exactamente dónde estaban los perros.
