Por un instante, Daniel sintió esperanza.
Luego los dejó caer al suelo.
—Aquí he aprendido algo —dijo con calma.
“Las flores no llenan el estómago vacío.”
“Las palabras bonitas no pagan las facturas.”
“Y las promesas no curan las heridas.”
Daniel tragó saliva con dificultad.
“¿Entonces no me vas a ayudar?”
“Yo no dije eso.”
Abrió una pequeña caja de madera y sacó una vieja carpeta llena de documentos.
