Salí a la fresca noche, con la cena todavía en mi bolso y el olor a acero aún impregnado en mi ropa.
Las personas como yo pasamos mucho tiempo siendo necesarias y, al mismo tiempo, ignoradas.
Construimos cosas. Reparamos cosas. Mantenemos todo en funcionamiento. Aparecemos cuando algo se rompe y nos vamos cuando vuelve a funcionar. Casi siempre, nadie piensa en nosotros a menos que algo salga mal.
Está bien. Casi siempre.
Pero de vez en cuando, es importante ser visto con claridad.
