Un día, mientras navegaba por un grupo de Facebook que compartía ofertas de trabajo, me topé con una publicación en la que buscaban a alguien para limpiar la casa de Doña Carmen, una anciana que vive sola en un callejón estrecho cerca del centro de la ciudad.

Y en esos momentos recuerdo algo que jamás olvidaré:

A veces, los actos de bondad más pequeños…

terminan cambiando toda una vida.