6. Mejora tu rutina de sueño
- Los malos hábitos de sueño también pueden contribuir a los ronquidos. El cansancio excesivo puede provocar un sueño más profundo y pesado, lo que relaja los músculos de la garganta más de lo habitual.
- Establece un horario de sueño regular acostándote y levantándote a la misma hora todos los días. Un ambiente tranquilo y confortable para dormir también puede marcar una gran diferencia.
7. Eleva la cabeza
Elevar ligeramente la cabecera de la cama puede ayudar a abrir las vías respiratorias y reducir los ronquidos. Esto se puede lograr usando una almohada adicional o una base de cama ajustable.
Incluso una pequeña elevación puede mejorar el flujo de aire y facilitar la respiración durante la noche.
