Cuando una persona que amamos parte de este mundo, no solo perdemos su presencia física: también nace una pregunta silenciosa que nos acompaña en los días y en las noches.
¿Aún me siente?
¿Sabe que lo recuerdo?
¿Me ve cuando voy a su tumba?
Humanidades
Para muchos, el cementerio se convierte en un lugar sagrado. Un espacio donde el silencio parece hablar y donde el corazón encuentra una forma de llorar sin palabras. Para otros, en cambio, ese lugar resulta demasiado doloroso, una herida abierta que cuesta enfrentar. Ambas reacciones son válidas.
Pero hay una verdad espiritual que muchas veces no se dice con claridad: el amor no vive en una tumba, vive en la energía que une a dos almas.
