Enseñar una orden fiable de “siéntate” o “déjalo”.
Recompensando los saludos tranquilos.
Permitir que el perro huela la mano de una persona.
Mantén a tu perro con correa cuando conozcas gente nueva.
Con un entrenamiento constante, los perros pueden aprender a saludar de forma educada sin dejar de satisfacer su curiosidad natural.
En resumen
Los perros no huelen las zonas íntimas por maldad o falta de respeto. Simplemente usan su extraordinario olfato para obtener información, tal como lo dicta la naturaleza.
Comprender este comportamiento instintivo puede ayudar a los dueños a responder con paciencia mientras enseñan a sus mascotas formas más socialmente apropiadas de saludar a las personas.
