Ciertas afecciones, como el reflujo ácido, también pueden contribuir a una mayor producción de saliva. El cuerpo puede producir saliva adicional para proteger y lubricar la garganta, lo que puede provocar un babeo más notorio durante la noche.
El babeo ocasional no suele ser motivo de preocupación. Sin embargo, un aumento repentino y persistente, dificultad para tragar, atragantamiento durante el sueño u otros síntomas inusuales requieren atención médica. Por lo demás, despertarse con un poco de babeo es simplemente una consecuencia normal de un cuerpo relajado y un sueño reparador.
