“Entonces dime que los últimos dos años no significaron nada.”
No pude.
Porque yo lo había amado.
Esos recuerdos seguían siendo míos.
—Ellos importaban —dije.
La esperanza se reflejó en su rostro.
Entonces terminé.
“Y eso es precisamente lo que lo empeora.”
Su expresión se descompuso.
“Me dejaste amarte sin saber lo que estaba perdonando.”
“Nos di otra oportunidad.”
“No.”
Negué con la cabeza.
“Te diste otra oportunidad.”
Entonces deslicé mi anillo de bodas sobre la mesa.
“Quizás algún día comprendas que amar a alguien no te da derecho a decidir qué verdades son lo suficientemente fuertes como para sobrevivir.”
“Claire, por favor.”
Cerré mi mano alrededor del collar de mi madre.
“Me quedo con esto.”
Bajé la mirada hacia el colgante.
“Me pertenece.”
Entonces me marché.
