Aaron Johnson fue elegido para el papel protagonista después del proceso de selección. Sam ha contado posteriormente que percibió en él la intensidad necesaria para interpretar al músico, mientras que Aaron también ha hablado de la conexión creativa que surgió entre ambos durante el trabajo.
Con el avance del rodaje, aquella relación profesional comenzó a adquirir una dimensión personal. Sam reconocería tiempo después que se había enamorado de Aaron durante esa etapa, aunque ambos han señalado que no comenzaron formalmente su relación como pareja hasta después de finalizar la filmación. La precisión resulta relevante porque durante años se simplificó la historia diciendo que el romance había comenzado directamente en el set.
En realidad, sus propias declaraciones permiten reconstruir una cronología algo más compleja. Existía una conexión entre ellos mientras trabajaban, pero el vínculo sentimental se habría consolidado una vez terminado el rodaje.
Además, Sam atravesaba entonces una etapa importante de su vida personal. La directora se encontraba en proceso de separación del galerista británico Jay Jopling, con quien había estado casada durante 11 años y había tenido dos hijas. Las publicaciones de aquella época describían un proceso de divorcio que se desarrollaba mientras avanzaba la producción de “Nowhere Boy”.
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