La madre interviene
Fue entonces cuando Elena buscó con la mirada a su madre. La mujer se acercó rápidamente, notando la palidez en el rostro de su hija. Bastó una frase para que entendiera lo que estaba sucediendo.
—Le dije la verdad —murmuró Elena.
El rostro de su madre se transformó en un instante. La tomó suavemente del brazo y la apartó unos pasos del sacerdote, buscando un rincón donde nadie pudiera escucharlas.
—¿Te has vuelto loca? —le reprochó en voz baja—. ¿Justo hoy? ¿Justo hoy tuviste que hablar?
El sacerdote intentó intervenir, pidiéndole que dejara a la joven expresarse, pero la mujer parecía no escucharlo. Estaba concentrada en hacer entrar en razón a su hija.
