La importancia de aquella fotografía no reside únicamente en la joya o en el vestido. También representa el momento en que una de las actrices más famosas de su generación se encontraba en el centro de una industria que comenzaba a convertirse cada vez más en un fenómeno verdaderamente global.
Elizabeth Taylor murió en 2011, pero su influencia permanece vigente. Su nombre continúa asociado con grandes películas, premios, moda, glamour y algunos de los momentos más recordados de la historia de Hollywood. Entre ellos se encuentra aquella aparición en los Oscar de 1970, una noche en la que su presencia, su vestido y una extraordinaria joya volvieron a demostrar por qué Taylor era considerada una auténtica leyenda del cine.
Más de medio siglo después, la fotografía sigue despertando curiosidad porque captura en una sola imagen varios elementos que definieron a Hollywood durante décadas: una estrella internacional, una gala histórica, alta costura y una joya extraordinaria. Todo quedó registrado en una escena que, con el paso del tiempo, terminó convirtiéndose en una de las postales más reconocibles de Elizabeth Taylor
