La prioridad era clara:
Proteger a la madre y brindar atención inmediata a cada bebé.
Comienza la entrega
Cuando llegó el momento, el equipo médico comenzó el parto bajo estrecha supervisión.
Según los informes, el ambiente era tenso.
Los médicos y las enfermeras se centraron en cada etapa del proceso, evaluando cuidadosamente a cada recién nacido a su llegada.
Nació el primer bebé.
Luego otro.
Y otro más.
Con cada nacimiento, el personal médico tenía que determinar rápidamente el estado del bebé y proporcionarle la atención inmediata que fuera necesaria.
Para la familia, la experiencia debe haber sido casi imposible de asimilar.
No estaban simplemente esperando conocer a un recién nacido.
Observaban cómo un niño tras otro llegaba al mundo.
Cada llegada traía consigo una nueva oleada de emociones.
Alivio.
Excitación.
