A lo largo de la Biblia, tres términos suelen confundirse: hebreos, israelitas y judíos. Si bien todos se refieren al mismo pueblo, describen distintas etapas de su historia y tienen significados diferentes.
Comprender estas diferencias ayuda a aclarar muchos pasajes bíblicos y ofrece una visión más clara de cómo evolucionó el pueblo de Dios a lo largo del tiempo.
