Una de las versiones más difundidas está relacionada con la posibilidad de que ocurran grandes terremotos en diferentes partes del planeta. Algunas publicaciones también incorporan referencias a erupciones volcánicas y sostienen que determinados fenómenos naturales podrían alcanzar una magnitud considerable.
Incluso se han difundido estimaciones según las cuales estos acontecimientos podrían afectar una parte significativa de la superficie terrestre. No obstante, esas cifras forman parte de las interpretaciones que circulan en internet y no corresponden a una predicción científica ni a un pronóstico elaborado por organismos especializados en actividad sísmica o volcánica.
Otra de las cuestiones que aparece entre las supuestas predicciones para este período está vinculada con el crecimiento de la inteligencia artificial. Las versiones atribuidas a Baba Vanga sostienen que el desarrollo de esta tecnología podría acelerarse y provocar transformaciones importantes en diferentes áreas de la sociedad.
En los últimos años, el avance de la IA efectivamente generó debates relacionados con el empleo, la educación, la privacidad y la manera en que las personas utilizan herramientas digitales. Sin embargo, relacionar esos cambios actuales con una supuesta predicción de Baba Vanga pertenece al terreno de la interpretación y no constituye una confirmación de que la vidente haya anticipado específicamente el desarrollo tecnológico que existe en la actualidad.
Las predicciones más inquietantes que circulan también mencionan un posible incremento de las tensiones internacionales. Algunas versiones aseguran que Baba Vanga habría anticipado un escenario de enfrentamiento entre grandes potencias e incluso una posible Tercera Guerra Mundial.
Esta afirmación, al igual que las anteriores, carece de una fuente original que permita comprobarla. No existe un documento escrito por la propia vidente en el que se establezca de manera precisa qué países participarían, cuándo comenzaría un conflicto de esas características o cuáles serían sus consecuencias.
.
