Ella le dijo que su silencio también la había lastimado, negándole la posibilidad de elegir. Él admitió que el miedo lo había guiado, no solo por ella, sino también por sí mismo. Esta vez, su hermano había vuelto a interferir, provocando su repentina desaparición.
La maleta, sin embargo, no era para escapar, sino para un nuevo comienzo. Aunque el tiempo había sido largo, ella decidió no dejar que el miedo le quitara más. Desempacaron juntas, decidiendo afrontar lo que quedara, esta vez sin desaparecer.
