Los pequeños champús de hotel esconden un riesgo que pocos viajeros conocen

Los pequeños frascos de champú, acondicionador y gel de baño son una imagen habitual en los hoteles. Muchos huéspedes los utilizan sin pensarlo demasiado e incluso los guardan en la maleta antes de marcharse.

Sin embargo, detrás de estos productos existe una realidad poco conocida: aunque la mayoría son seguros, se han documentado casos de contaminación bacteriana, productos sin autorización sanitaria y dispensadores rellenables con problemas de higiene.

Esto no significa que todos los artículos de tocador de los hoteles sean peligrosos, pero sí conviene revisarlos antes de utilizarlos.

El caso que encendió las alarmas

Uno de los antecedentes más importantes ocurrió en Estados Unidos. Gilchrist & Soames, una compañía que suministraba productos de higiene a numerosos hoteles, tuvo que retirar millones de unidades de champú, acondicionador, loción corporal y gel de ducha.

Una inspección de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos, conocida como FDA, detectó una importante contaminación microbiana en algunos productos.

Entre los microorganismos encontrados estaba la bacteria Pseudomonas aeruginosa, que puede provocar infecciones, especialmente en personas con defensas bajas, heridas abiertas o problemas de salud preexistentes.

La FDA también señaló deficiencias en los procesos de fabricación, limpieza, control de materias primas y prevención de la contaminación. La empresa aplicó posteriormente medidas correctivas y, en 2018, el organismo informó que había completado la evaluación de esas acciones.

 

Este episodio demuestra que incluso los productos elaborados para hoteles reconocidos pueden presentar problemas cuando fallan los controles sanitarios.

También se encontraron productos sin autorización

El problema no se limita a una sola empresa.

La autoridad sanitaria de Filipinas emitió una advertencia contra un producto llamado Grand Regal Hotel Conditioning Shampoo porque no contaba con la autorización correspondiente. Al no haber pasado por el proceso de registro, el organismo no podía garantizar su calidad ni su seguridad.

 

En otra inspección realizada en establecimientos turísticos de ese país, las autoridades informaron que más de la mitad de los proveedores de artículos de tocador revisados no estaban correctamente registrados.

Esto no demuestra que todos sus productos estuvieran contaminados, pero sí que podían haber sido fabricados o comercializados sin los controles exigidos.

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