—Lo sé.
—Y me voy entendiendo que el problema… nunca fuiste tú.
Se quitó el reloj caro de la muñeca. Lo dejó sobre la mesa sin pensar.
—Mañana no vuelves a limpiar oficinas —dijo—. Mañana vienes a mi despacho.
Carlos abrió los ojos, confundido.
—¿Señora?
—Te voy a explicar —continuó ella—. Mi empresa tiene un fondo social que nunca usé. Siempre pensé que era marketing. Mañana lo activamos.
—No quiero caridad —interrumpió él, con firmeza.
Laura lo miró directo a los ojos.
—Ni yo quiero darte caridad —respondió—. Quiero invertir en alguien que ya demostró que sabe sostener responsabilidades.
Sacó su teléfono y escribió algo rápido.
—Necesitas horario flexible. Seguro médico completo. Y un salario que te permita vivir, no sobrevivir.
Carlos negó con la cabeza, abrumado.
—No sé qué decir…
—Di que sí —respondió Laura—. Por ellos.
Miró a los niños.
El bebé dejó de llorar. Sofi sonrió por primera vez.
Antes de irse, Laura se detuvo en la puerta.
—Carlos… gracias por enseñarme algo hoy.
—¿Qué cosa, señora?
Ella respiró hondo.
Aby zobaczyć pełną instrukcję gotowania, przejdź na następną stronę lub kliknij przycisk Otwórz (>) i nie zapomnij PODZIELIĆ SIĘ nią ze znajomymi na Facebooku.
