Alara dudó. Los números y la estrategia siempre habían sido fáciles. Esto no lo era.
Luego se enderezó.
"Mi hijo decide".
Caminó hacia la mesa pequeña.
Daniel casi derramó el agua al reconocerla. La famosa Alara Voss, de pie frente a él.
"Mi hijo quiere sentarse contigo", dijo con calma. "¿Podemos acompañarte?".
Lily sonrió radiante.
"¡Por supuesto!".
Los niños conectaron al instante: hablaban de la escuela, dibujos animados, juguetes rotos arreglados con cinta adhesiva y esperanza. Daniel y Alara permanecieron sentados en silencio, dos mundos opuestos unidos por el amor a sus hijos.
Evan observó las manos de Daniel mientras cortaba la pasta de Lily: marcadas, firmes, delicadas.
"¿Puedes cortar la mía también?", preguntó Evan.
Alara se quedó paralizada. Evan nunca le había pedido a nadie algo tan personal.
Cerca de allí, corrían rumores. La Reina de Hielo de los negocios cenando con un hombre pobre. ¿Caridad? ¿Una treta?
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