Cuando el amor se vuelve contagioso

Con el tiempo, Lina creció. Transformó el taller en un lugar vibrante, lleno de sonrisas. Traía consuelo sin darse cuenta y repartía alegría como caramelos. La gente venía tanto por ella como por las motos.
De adolescente, tuvo una idea brillante: crear un lugar donde otros niños se sintieran bienvenidos, comprendidos y valorados. Juntos, lo lograron. Un espacio para compartir, crear y apoyar. Un lugar donde nadie se siente "deseado".
Hoy, Lina es una joven radiante, fiel a sus leggings coloridos y a su viejo osito de peluche. Y Thomas, un padre orgulloso, sabe una cosa: ese día, no salvó a un niño. Se eligieron el uno al otro, y eso es una verdadera familia. Una historia real que nos recuerda que lo que realmente importa no se puede medir.
Porque en última instancia, el amor nunca es una cuestión de normas, sino de presencia.
