Al finalizar su servicio comunitario, Ethan regresó a la sala del juez Harmon con un montón de reflexiones escritas a mano. Su última anotación sobresalía. Con letra irregular, había escrito:
Solía pensar que robar era solo para conseguir lo que quería. Nunca pensé en la gente que se esfuerza por mantener sus tiendas abiertas. No pensé en las madres, los veteranos, las familias. Lo tomaba como una broma. Pero no lo es. Estaba equivocado. No quiero ser la causa del sufrimiento de nadie. Lo siento.
El juez Harmon leyó la sentencia en voz alta en el tribunal. Ethan permaneció en silencio, sin sonrisas ni sarcasmo, como un niño que reconocía sus errores. Su madre lloró en silencio, pero esta vez, sus lágrimas eran de alivio.
Al cerrar el expediente, el juez habló con firmeza: «Señor Miller, empezó este proceso lleno de arrogancia. Lo termina con consciencia. Que esta lección le acompañe el resto de su vida. Caso cerrado».
Cuando Ethan salió de la sala del tribunal, no permaneció en silencio por miedo; permaneció en silencio porque finalmente comprendió la gravedad de sus acciones.
Y por primera vez, no tenía ganas de sonreír.
Aby zobaczyć pełną instrukcję gotowania, przejdź na następną stronę lub kliknij przycisk Otwórz (>) i nie zapomnij PODZIELIĆ SIĘ nią ze znajomymi na Facebooku.
