"¿Tu madre murió? ¿Y qué? Ahora atiende a mis invitados", rió mi esposo con desprecio. Obedecí en silencio, con lágrimas goteando sobre los platos. Su jefe se dio cuenta, me tocó la mano y preguntó en voz baja: "¿Por qué lloras?". Abrí la boca... y le dije algo que lo cambió todo.


«Darius… mi madre murió hoy».

Se detuvo, solo un instante. Un suspiro. Un destello de sorpresa, y entonces el peso del trabajo volvió a recaer sobre sus hombros.

Lena... Lo siento mucho. De verdad. Pero esta noche es importantísima. ¿Podremos... terminar con esta cena? Cancelar ahora podría perjudicar mis posibilidades.

No había ira en su voz, ni aspereza; solo presión. Una presión pesada y sofocante.

Lena quería decir que no. Quería acurrucarse y llorar. Pero ver a Darius tan ansioso la hizo dudar. Su voz salió débil:

"Voy a tratar de."

LA CENA QUE LO CAMBIÓ TODO

A las 7 p. m., llegó Maxwell Grant. Alto, distinguido, apoyado en un elegante bastón de plata, saludó a Darius con calidez, hasta que vio a Lena.

Llevaba un sencillo vestido negro, con los ojos enrojecidos. Le temblaban ligeramente las manos al recibirlo.

—Señora Collins —dijo con dulzura—, ¿ha estado llorando?

Lena bajó la mirada.
«Mi madre falleció hoy».

Maxwell se quedó paralizado. Su mirada se posó en el brazalete que llevaba en la muñeca: un delicado dije con un fénix y dos llaves diminutas.

“¿Dónde conseguiste esa pulsera?” preguntó con voz temblorosa.

—Era de mi madre —respondió Lena en voz baja—. Me dijo que no me lo quitara nunca.

La expresión de Maxwell pasó de la sorpresa a algo más profundo.
"Elara Moore... era mi hermana".

Darius sintió un nudo en el estómago.
«Señor Grant… No tenía ni idea. Si debemos posponer la cena, claro que podemos. Lamento mucho no haberme dado cuenta del dolor que sentía Lena».

Maxwell dejó su bastón y puso una mano tranquilizadora sobre el hombro de Darius.
«Eres ambicioso, Collins. Qué bien. Pero la ambición no sirve de nada si olvidas a la gente que tienes delante».

Se volvió hacia Lena con voz cálida.
«Tu madre abandonó a nuestra familia cuando éramos jóvenes porque la situación era… difícil. Quería paz. Y verte intentar organizar una cena el día que la perdiste… me rompe el corazón».

Los ojos de Lena se llenaron de lágrimas de nuevo.
"No quería poner en peligro la carrera de Darius".

Maxwell negó con la cabeza.
«Ningún momento de mi carrera merece silenciar el dolor».

DESCUBRIENDO LA FAMILIA

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