“Soy demasiado mayor para ti”, susurró la viuda… pero el joven camionero SONRIÓ, la tomó de la mano, y esa noche le recordó que el amor no entiende de edades…

Nuestro futuro, corregí.” Natalia sonrió y fue la sonrisa más hermosa que había visto. Nuestro futuro. Pasaron tres días antes de que me dieran de alta. Natalia no se separó de mi lado ni un momento. Hablamos de todo, de sus miedos, de mis esperanzas, de cómo sería nuestra vida cuando todo esto terminara. “Quiero que vengas conmigo a Houston”, dijo una noche mientras veíamos el atardecer desde la ventana del hospital durante el tratamiento. Sé que es mucho pedir. Sé que tienes tu vida, tu trabajo.

Natalia la interrumpí. No hay nada en mi vida más importante que tú. Iré a donde tú vayas. Ella me besó entonces suavemente como si tuviera miedo de romperme. “Te amo”, susurró contra mis labios. “Yo también te amo”, respondí. “Y vamos a tener nuestro final feliz, te lo prometo.” Pero ambos sabíamos que las promesas eran frágiles, especialmente cuando se trataba de la vida y la muerte. Sin embargo, en ese momento decidimos creer. Decidimos creer en los milagros, en el amor, en la posibilidad de que dos personas rotas pudieran sanar juntas.

My Big Titi 6 meses después estaba parado en el aeropuerto de Houston esperando. Natalia había estado en tratamiento durante todo ese tiempo y yo había estado con ella en cada paso del camino. Había sido duro la quimioterapia, la radiación, los días en que ella estaba tan débil que apenas podía levantarse de la cama. Pero también había sido hermoso. Habíamos aprendido a apreciar cada momento, cada sonrisa, cada amanecer. Habíamos construido una vida juntos en medio del caos, una vida pequeña, pero nuestra.

Y ahora esperaba los resultados de los últimos estudios. Los doctores habían llamado a Natalia esa mañana pidiéndole que fuera a la clínica. Yo había querido acompañarla, pero ella insistió en ir sola. Necesito hacer esto por mí misma, había dicho. Pero te prometo que sin importar lo que digan, estaremos juntos. Así que esperaba con el corazón en la garganta viendo a la gente pasar. Familias reuniéndose, amantes despidiéndose, viajeros solitarios perdidos en sus pensamientos, cada uno con su propia historia, sus propias batallas.

Entonces la vi. Natalia caminaba hacia mí y en su rostro había algo que no podía descifrar. tristeza, alivio, miedo. Cuando llegó frente a mí, se detuvo. Nos miramos durante un largo momento, el mundo entero desapareciendo a nuestro alrededor. ¿Y bien?, pregunté, apenas capaz de respirar. Natalia sonrió y fue una sonrisa que iluminó todo el aeropuerto. “Remisión completa”, dijo su voz quebrándose. “Diego, estoy en remisión completa. El cáncer se fue. No recuerdo haberme movido, pero de repente ella estaba en mis brazos y ambos estábamos llorando y riendo al mismo tiempo.

Aby zobaczyć pełną instrukcję gotowania, przejdź na następną stronę lub kliknij przycisk Otwórz (>) i nie zapomnij PODZIELIĆ SIĘ nią ze znajomymi na Facebooku.