“Soy demasiado mayor para ti”, susurró la viuda… pero el joven camionero SONRIÓ, la tomó de la mano, y esa noche le recordó que el amor no entiende de edades…

Ramón vendrá por ti con todo lo que tiene. Lo sé, dijo Natalia con calma. Por eso necesito que también contactes a la Fiscalía Federal. Necesito protección de testigos. Puedo hacer eso dijo Héctor ya moviéndose hacia su computadora. Pero tomará tiempo. Mientras tanto, quédense aquí. Mi casa es segura. Nos sentamos en la sala mientras Héctor trabajaba. Podía escucharlo tecleando furiosamente, ocasionalmente murmurando para sí mismo. Natalia se recargó contra mí, agotada. “Casi terminamos”, susurró. “Casi”, repetí, aunque una parte de mí sabía que lo peor aún estaba por venir.

Pasó una hora, luego dos. Héctor salió de su oficina con expresión grave. Esto es increíble, dijo Natalia. Aquí hay suficiente evidencia para meter a Ramón en prisión por el resto de su vida. Y no solo a él, sino a al menos una docena de funcionarios corruptos, policías, incluso un juez. ¿Puedes publicarlo?, preguntó Natalia con urgencia. Ya lo hice, respondió Héctor con una sonrisa. hace 10 minutos y también envié copias a la Fiscalía Federal, a la Comisión Nacional de Derechos Humanos y a tres medios internacionales.

Esto va a explotar, Natalia. En cuestión de horas, todo México sabrá lo que Ramón ha hecho. Natalia se derrumbó en mis brazos soyloosando de alivio. Lo habíamos logrado. Después de días de huir, de temer por nuestras vidas, finalmente habíamos logrado exponer la verdad. Pero nuestra celebración fue interrumpida por el sonido de vidrios rompiéndose. La ventana de la sala explotó hacia adentro y antes de que pudiéramos reaccionar, hombres armados entraron a la casa. Ramón había llegado y esta vez no se iría sin lo que quería.

Si te está gustando esta historia, te invito a que te suscribas al canal y actives la campanita para no perderte ningún capítulo. Y si conoces a alguien que disfrute de estas historias, compártela. Nos ayudas muchísimo a seguir creciendo. Los hombres de Ramón nos rodearon en segundos. Eran cuatro, todos armados, todos con la misma expresión fría y profesional. El líder, el mismo hombre corpulento con cicatriz que habíamos encontrado en la carretera, nos apuntó con su arma. “Nadie se mueve”, ordenó con voz calmada.

Héctor levantó las manos pálido como un fantasma. Natalia se aferró a mí, pero su rostro mostraba desafío más que miedo. Yo calculaba las posibilidades de hacer algo, cualquier cosa, pero éramos tres civiles desarmados contra cuatro hombres con pistolas. Las matemáticas no estaban de nuestro lado. Natalia dijo una voz desde la puerta. Ramón Salazar entró a la casa con la confianza de alguien que ya había ganado. Era un hombre de unos 50 años, bien vestido, con el tipo de rostro que podría parecer amable si no fuera por la frialdad en sus ojos.

Ha sido muy difícil de encontrar. Vete al infierno, Ramón. Escupió Natalia. Ramón sonríó sin humor. Siempre fuiste dramática, igual que mi hermano. Mira a dónde lo llevó eso. Mataste a tu propio hermano dijo Natalia con voz temblorosa de rabia. ¿Cómo puedes vivir contigo mismo? Javier era débil, respondió Ramón con indiferencia. Iba a arruinar todo lo que había construido por un ataque de conciencia. No tuve opción. Siempre hay opción. Intervine sin poder contenerme. Elegiste el dinero sobre la familia.

Aby zobaczyć pełną instrukcję gotowania, przejdź na następną stronę lub kliknij przycisk Otwórz (>) i nie zapomnij PODZIELIĆ SIĘ nią ze znajomymi na Facebooku.