—¿Tú? ¿Un juez federal? ¡Mírate la ropa! —se burló Almeida—. ¿Y qué haces aquí, comprándote un yate? Más risas llenaron la sala.
Antonio mantuvo la compostura. "Necesito hacer una llamada. Es mi derecho".
"Aquí no", dijo Almeida bruscamente. "No estás en el juzgado ahora. Aquí hacemos las reglas".
Nadie intentó siquiera verificar quién era.
Solo vieron un estereotipo y decidieron que era suficiente.

