Se acercaron a un hombre latino en el estacionamiento de un centro comercial por su apariencia, pero cinco minutos después descubrieron que acababan de atacar a un juez federal cuyo próximo movimiento cambiaría sus vidas para siempre.

—¿Tú? ¿Un juez federal? ¡Mírate la ropa! —se burló Almeida—. ¿Y qué haces aquí, comprándote un yate? Más risas llenaron la sala.

Antonio mantuvo la compostura. "Necesito hacer una llamada. Es mi derecho".
"Aquí no", dijo Almeida bruscamente. "No estás en el juzgado ahora. Aquí hacemos las reglas".

Nadie intentó siquiera verificar quién era.
Solo vieron un estereotipo y decidieron que era suficiente.

La calma antes de la tormenta

Aby zobaczyć pełną instrukcję gotowania, przejdź na następną stronę lub kliknij przycisk Otwórz (>) i nie zapomnij PODZIELIĆ SIĘ nią ze znajomymi na Facebooku.