Un gesto con raíces ancestrales
El gesto de la higuera tiene una larga historia. En las culturas antiguas, especialmente en la región mediterránea, se asociaba a menudo con la protección, la buena suerte y la fertilidad. Se creía que ciertos gestos con las manos podían proteger a las personas de las malas energías, las maldiciones o el mal de ojo. En ese contexto, el gesto de la higuera no pretendía insultar a nadie, sino que se utilizaba casi como un escudo simbólico.
Para algunas personas, este gesto era una forma de decir: «Me estoy protegiendo» o «La mala suerte no me puede alcanzar». Podía usarse con el mismo espíritu que llevar un amuleto de la suerte, un talismán o hacer una señal para alejar la energía negativa.
