Poco antes de la boda, la novia escuchó la confesión del novio y decidió vengarse de él.

Mientras tanto, Marina no se detenía. Compiló un archivo con registros, capturas de pantalla, fechas, correos electrónicos. Camila documentó cada conversación, cada solicitud, cada transferencia. No para humillar: para proteger.

La caída llegó una tarde aparentemente normal.

Rafael, con fingida calma, le contó a Camila sobre una “oportunidad urgente”. Necesitaba actuar sin intermediarios. Ella lo miró y sonrió como si finalmente cediera.

“Mi papá dijo que podría delegarte algunas operaciones… si todo es transparente”, comentó, dejando caer la palabra “delegar” como quien deja caer una cerilla.

El rostro de Rafael se iluminó. No por amor. Sin acceso. Ese mismo día, aprovechando una autorización limitada que Eduardo le había otorgado para transacciones específicas, Rafael realizó una transferencia directa de una cuenta de la empresa a una cuenta personal.

Demasiado grande. Demasiado descarada. Demasiado desesperada.

Horas después, Eduardo llamó a Camila con la voz tensa.

“Hija… hubo una transacción extraña. Una grande.”

Camila cerró los ojos por un momento. El dolor no la sorprendió. Confirmó sus sospechas.

“Lo sé, papá”, dijo en voz baja. “Yo me encargaré de todo. Pero… prométeme que no te culparás.”

Esa misma noche, Marina activó

Aby zobaczyć pełną instrukcję gotowania, przejdź na następną stronę lub kliknij przycisk Otwórz (>) i nie zapomnij PODZIELIĆ SIĘ nią ze znajomymi na Facebooku.