Colocándola suavemente en la camioneta, Bret y Zach la llevaron a su casa, donde se uniría a la familia y la jauría de perros que ya vivían en el lugar que Bret llama en broma “Casa del Whackos” (hogar de los locos).
La llamaron Charlie Bravo, en honor a las motocicletas Honda CB que conducían los dos hombres el día que la encontraron.
“Pronto, la niña andrajosa no sólo comenzó a florecer hasta convertirse en la belleza negra que es hoy, sino también a encontrar su propia voz.
Charlie fue rescatada en 2015 y años después, ¡está viviendo su mejor vida! Pasa sus días viviendo aventuras con sus humanos, jugando con sus amigos caninos o acurrucándose en su cama. Nunca más la volverán a encerrar en una jaula.
La historia de Charlie, escribe Bret, espera inspirar a la gente. “Charlie estaba abandonada en su jaula, piel y huesos, cuando la encontramos. Para nosotros, esta jaula es una analogía de cada persona que vive en una prisión autoimpuesta… Charlie es hermoso, feliz y realizado hoy. Ella nos recuerda que con un poco de ayuda, nosotros también podemos llegar allí”.
Las historias sobre animales maltratados son siempre las más difíciles de leer y escribir. Estamos muy felices de que esta historia tenga un final feliz y que Charlie Bravo viva sus años con una amorosa familia.
Esperamos que Charlie te inspire y que encuentres una salida a lo que sea que te mantiene en tu “prisión autoimpuesta”. A veces todo lo que necesitas es un poco de ayuda.
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