Por primera vez, esas palabras no me dolieron.
Ni siquiera me parecieron necesarias.
Porque ahora había construido una vida en la que no necesitaba la validación de nadie: yo era mi propia validación.
Cerré mi computadora portátil y miré la pared de fotografías de mi acogedor apartamento: rostros de graduados sonrientes, sosteniendo sus cartas de aceptación.
El mismo tipo de pared que mis padres una vez llenaron con fotos de Chloe, ahora cubierta con cientos de sueños que ayudé a hacer realidad.
Sonreí para mí misma. Quizás le dieron todo su amor a una hija,
pero yo había aprendido a dar el mío a todos los que lo necesitaban.
Y eso, finalmente entendí, es el mejor tipo de familia que existe.
Aby zobaczyć pełną instrukcję gotowania, przejdź na następną stronę lub kliknij przycisk Otwórz (>) i nie zapomnij PODZIELIĆ SIĘ nią ze znajomymi na Facebooku.
