Le respondí:
“No estás invitado. No entres en mi propiedad.”
Diez minutos después, un SUV negro se detuvo detrás del coche de alquiler de Lily.
Mis padres salieron del coche y se quedaron mirando mi casa como si hubieran encontrado un tesoro robado.
Papá se acercó a la puerta y pulsó el timbre.
—Hannah —dijo a través del altavoz—, abre esta puerta ahora mismo.
Miré a la cámara y respondí: "No".
Entonces dijo: “Después de todo lo que hemos sacrificado por ti, nos debes una explicación”.
Fue entonces cuando empecé a grabar.
Parte 3
El rostro de papá se contrajo al darse cuenta de que la cámara estaba encendida.
Mamá estaba a su lado con la misma expresión de dolor que siempre ponía cuando quería que la culpa hiciera el trabajo de una disculpa. Lily permanecía detrás de ellos, aún llorando, aunque ahora sus lágrimas parecían más bien de rabia.
—Nos debes una explicación —repitió papá.
