Margaret se giró lentamente para mirarme, con el arrepentimiento llenando sus ojos.
“Así que… todos estos años… culpé a la persona equivocada.”
Daniel cayó de rodillas frente a mí.
“Me equivoqué… por favor perdóname… por el bebé…”
Los miré: las dos personas que me habían causado siete años de humillación y angustia. Ya no sentía ira. Solo asco y vacío.
Siete años de dudas.
Siete años de sufrimiento silencioso.
Siete años confiando en el hombre equivocado.
LA DECISIÓN FINAL
Firmé los papeles del divorcio ese mismo día.
Margaret lloró y me agarró la mano
“Quédate por mi nieto… por esta familia…”
Daniel suplicó de rodillas.
“Juro que te lo compensaré…”
Negué con la cabeza lentamente.
“Esta familia… dejó de ser mía hace mucho tiempo.”
Salí con una sola maleta y el niño que crecía silenciosamente dentro de mí.
